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ABORTO ¿ASESINATO? EXCOMUNIÓN
PROGRESO, ETC.

Carlos Bonilla Machorro.



El hombre es dignidad, por ser una criatura compuesta de alma y cuerpo. Y es virtualmente un hombre y de hecho, un humano, desde el momento de la concepción. Su estado embrionario es simplemente un estadio, un momento, un ser humano continuo, cada vez más cercano al bebé, de este al niño, al joven, al hombre, pero siempre o en todo momento, repito un ser humano. Ninguna evolución de un ser nacido de mujer ha producido un animal, un irracional. Su código genético, es un código genético de humano. Por tanto con derechos, entre ellos, principalmente la vida. Por su ser de humano, sus derechos nacen de su misma naturaleza racional creada así por Dios. Ningún gobierno, ni cámaras legislativas, ni supremas cortes de justicia, ni senados tienen poder alguno sobre los derechos del hombre para eliminarlos o restringirlos. A las autoridades y poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, les corresponde solamente reconocer sus derechos y protegerlos con sus leyes. El hombre no es creatura de las autoridades; las autoridades no son su Dios, ni los derechos humanos dependen del ente social ni de su reconocimiento para existir, ni están sujetos a consensos.



La constitución en sus artículos 1, 4, 14, y 22 reconoce las garantías individuales y la igualdad en los derechos fundamentales como la misma vida, base, de todos loa demás.



Cuando el óvulo es fecundado comienza la vida, vida particular; el embrión cuenta con su propio código genético, con toda la información para se desarrollo. Es un ser individual, diferente de la madre aunque dependiente de ella para sobrevivir y crecer. No importa que en su estado embrionario no sienta, ni piense, es un ser humano de hecho y virtualmente bebé; el joven, el hombre del mañana. Como decía al principio. Ser humano desde la fecundación con todos sus derechos. Su edad, raza, estado de salud, nivel social son secundarios. El ser racional, lo humano, ser compuesto de alma y materia es la base de su dignidad, es su dignidad, base de la persona, su Yo personal, su yo individual desde el embrión u óvulo fecundado.



¿Será humano, racional, de conciencia, de madres y papás civilizados, asesinar al bebé en el vientre materno y echarlo al bote de la basura? Un aborto provocado en cualquier etapa aun en la embrionaria, es asesinato. Se trata de un ser humano en su etapa de hombre virtual. Cuando el niño va creciendo se hace más patente y su asesinato también. Pero la gravedad de su asesinato y culpa es la misma que cuando embrión o etapas más adelantadas. Veamos: a los tres meses o 12 semanas u 84 días, el niño está formado y pesa 29 gramos. Solamente le falta crecer. Pero sucede que su mamá y algún medico estudian la manera de matarlo. Es un ser vivo y va a sufrir si se succiona o aspira; el niño es sacado del seno materno hecho pedazos. Si se usa el procedimiento del carnicero o embriotomía el niño se corta en pedazos dentro del seno de su madre. También se asesina al niño por medio de una operación. El medico saca al niño de vientre de su madre y lo mata. Y una cuarta forma: se inyecta en el saco embrionario una solución de sal y el niño agoniza quemándose hasta que muere ¿Sentirá dolor? ¿Es moral y humano, despedazar, sacar o quemar a un ser vivo humano como tu, a tu hijo, para echarlo a la basura?



No pocas mujeres y madres afirman cretinamente: mi cuerpo es mi cuerpo y yo tengo todo derecho sobre él. Este juicio es totalmente falso. Solamente Dios, su creador, tiene derecho absoluto sobre nuestro cuerpo. Dice la Biblia en el Salmo 139:13: “Tu formaste mis entrañas; tu hiciste mi cuerpo en el seno de mi madre”. El niño en el seno de su madre es un ser humano distinto, es una persona distinta de su misma madre. La mamá no tiene ningún derecho negativo o malo en contra de su hijo. Ni los gobiernos a dar leyes que avalen o permitan el aborto. No son Dios. La razón principal de su existencia es proteger la vida. Los criterios legislativos de México y gran parte del mundo están hechos con los pies. Nada de cerebro, nada de moral, nada de humanismo. El criterio legal de la autoridad o autoridades es una gruesa falta de autorespeto porque consideran aborto el que se da contra un concebido de 85 días y no en contra del concebido de 84 días o 12 semanas. Que diferencia importante o sustancial o cualitativa da un día o 24 horas. Prácticamente es el mismo niño completo con 29 gramos de peso, que ya está creciendo. Un asesinato con premeditación, alevoso y ventajoso.



La legalización del aborto en cualquier etapa, de los concebidos y no nacidos, degenera y destruye el sentido de la maternidad y paternidad responsables. Porque excluye a la madre de la obligación de cuidar y proteger la vida y, al hombre además, de estar al tanto de los problemas propios del embarazo.



Por otra parte hay pruebas de que cuando el aborto se legaliza aumenta de 10 a 15 veces más como sucede en Estado Unidos y Francia. Esta manera de ver asi la vida por la ley degenera los sentimientos del hombre, lo va haciendo cada vez más peligroso por inhumano; incita a eliminar la vida del ser humano por conveniencia de otra u otros. Enseña malévolamente que no toda vida humana tiene valor, que la muerte de otro, es derecho de otros. Y así rueda el mundo que han hecho los gobiernos, los maestros, las iglesias porque no reflexionan y se están alejando de Dios, cada vez más.



La excomunión o pena canónica, es la separación de la relación con la iglesia o comunidad católica y privación de la vida espiritual que nos da, por ejemplo, por medio de los sacramentos, impuesta, por la autoridad legitima para corrección del delincuente y castigo por el delito. ¿Qué? Se excomulga solamente por delitos gravísimos como el aborto consumado o effectu secuto. (cánon 1398), porque es un asesinato ya que la acción se dirige directamente a matar al feto vivo, o al embrión, bien en el vientre materno, bien fuera de él y, si se consigue el efecto. (su muerte).



¿Qué decir de la codelincuencia o cooperación a la misma acción delictiva por varias personas? En general se puede afirmar que la que aborta, su marido, si está de acuerdo, el médico y el consejero o consejera si fue determinante en la decisión, quedan automáticamente excomulgados. En razón de su participación directa, el delito se imputa todo entero a cada delincuente. Son totalmente coautores o conreos. Cuando los codelincuentes no realizan el acto consumativo se llaman cómplices. Y en el caso de las autoridades legislativas, judiciales o ministros de la suprema corte de justicia de la nación, de las autoridades ejecutivas etc., que aprueban el aborto, ¿Caen en excomunión? Parece que no, porque su complicidad es accesoria, no principal, porque tal legalización no es necesaria para cometer el delito, solamente facilitadora. Las que van a abortar lo hacen con aprobación legal o no. Pero en el caso de la legalización con más facilidad. Por esto repito, el aborto en Estados Unidos y Francia ha aumentado entre 10 y 15 veces más que cuando legalmente estaba prohibido.



La iglesia católica se extralimitaría si excomulgara a las autoridades en particular o en conjunto porque estos no son coautores o cómplices directos del aborto aunque no dejan de ser seriamente responsables y merecedores de un castigo canónico c1312 no. 2. En el mundo, aquí en un México y en un Veracruz donde para un futuro de progreso humano y normalmente sano, tanta falta hoy; hacen los niños, quienes en boca y corazón del señor Gobernador Fidel Herrera Beltrán, “son los únicos que tienen todos los privilegios”. ¿Por qué asesinarlos?



Todo lo anterior sobre la censura y pena de excomunión es solamente aplicable a los fieles católicos. Las otras iglesias no son sujetos del cánon 1398. Pero no por esto, ellas mismas, los demás ciudadanos, los no creyentes, los agnósticos, los ateos, etc., etc., no pueden ser acusados, dados los casos, por su propia conciencia, de haber sido actores o cómplices, de haber asesinado con premeditación, alevosía y vergonzosa ventaja.



El México de sensibilidad humana está a favor del don de la vida porque sin él toda oportunidad se extingue y no es posible ejercer otro derecho. El CEM o Conferencia de los Obispos Mexicanos manda un mensaje a la sociedad, de obligación humana y moral: “El respeto a la vida humana”; el 24 de agosto del 2008. Lo firmaron todos, entre ellos el Arzobispo de Xalapa Hipólito Reyes Larios y el Obispo de Veracruz Puerto, Felipe Gallardo Martín del Campo.



A veces no es tan fácil tener una opinión, Milenio Veracruz, abre el debate.



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