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PECADO ¿NO HACER EL AMOR?

Carlos Bonilla Machorro


¿Qué es el amor? Invento de Dios, más bien participación de su propio ser. Y dio sus primeros pasos en la tierra cuando creó a Adán y Eval. Al crear al hombre y a la mujer vio Dios que era dos veces bueno, dice la Biblia.

El amor es atracción física y sentimiento de afecto hacia otra persona. Hay diferentes clases de amor: Amor a una pareja, amor a los hijos, amor de amistad, amor al arte, amor a la patria, amor propio, etc.

El amor a la pareja incluye hacer por él o ella todo lo que se es capaz de hacer por uno mismo. Pero este tipo de amor para ser verdadero amor, debe poseer el elemento permanencia o por siempre, hasta la separación por la muerte. En este amor donación, se busca el bien amor del amado o amada. Lo primero es el afecto, lo segundo es tener hijos y educarlos.

El amor de pareja es un remedio a la enfermedad más grande que es la soledad. No está bien que el hombre esté solo, dijo Dios. Y le hizo a Eva, como compañía para las buenas y las malas. El amor conyugal es remedio físico, mental y de sentimiento, que generalmente encuentra su coronación en el hijo o los hijos, manifestación concreta del afecto y la sangre de los dos. Lo principal en la pareja es el amor. Los hijos si Dios quiere.

Respecto del amor como algo vital no es verdadero si no se da el perdón mutuo, calidad de perdón cuantas veces sea necesario.

Tengamos en cuanta que no hay amor de pareja sin constantes raspones y, no pocas veces fallas grandes, en ninguna parte del mundo. Por esto es indispensable, repito, el perdón de calidad para mantener el amor. Si no hay hijos se debe pensar seriamente en una adopción y adoptar. Los hijos serán la educación y corazón que la pareja les dé, completarán la familia.

Concreta y directamente, ¿qué papel juega el amor sexual en la pareja? Simplemente que no hay verdadero, auténtico matrimonio, sin relación sexual, con el ingrediente de pasión que la pareja quiera ponerle. Quien condena al sexo desaprueba a Dios. Él nos creó así.

La iglesia católica ha dado luz verde a un libro-guía sexual, que se llama: Es pecado no hacer el amor. ¿Por qué hasta ahora?

No hay que olvidar que la iglesia tiene sus principios, su doctrina profundamente humana en todos los aspectos: sociales, económicos, políticos, sexuales, etcétera. Lo que pasó, pasa y sigue pasando, es que no a pocos obispos y sacerdotes les falta valor cristiano para evangelizar. No sienten obligación de conciencia. No se han dejado tocar por el Jesucristo de los material y espiritualmente pobres y miserables. Tienen su Jesucristo a su modo. Y respecto a lo sexual a nivel república y mundial, por su mojigatería, a veces real a veces fingida, enseñan con superficialidad y poco celo, las cosas de Dios. El sexo es cosa de Dios.

Por seguir este consejo de teología moral de una manera muy rígida, en materia de sexo:
"Melius est deficere quam abundare, o es mejor quedarse corto, que explicar, escribir o preguntar de más, la mayoría de los obispos y sacerdotes no iluminaron a conciencia ni apreciaron lo suficiente ese tesoro (sexo) de la humanidad, como una parte minoritaria de la iglesia lo ha considerado. ¿Razón o razones?

Los componentes de la iglesia (clérigos) son humanos, siempre en crecimiento, por esto no cabe extrañarse hasta el escándalo.

El sacerdote tiene la obligación de estudiar y más de amar a los hijos de Dios, sus hermanos.
La iglesia tiene para los católicos un cánon o ley universal, el número 1135 que habla en general "de la obligación y derecho igual que tienen los cónyuges, respecto de todo aquello que pertenece al consorcio de la vida conyugal". Habla pues implícitamente del débitum conjugale o débito conyugal u obligación de hacer el amor, por los unidos en matrimonio sacramental. Pienso que lo mismo se debe pensar de dicha unión matrimonial, realizada en otras confesiones o iglesias.

En la teología moral o ciencia de los actos humanos a la luz de la fe, a la luz de Dios, se trata del sexto mandamiento o no fornicarás; todos los teólogos de la ciencia moral juzgan, sancionan, que el no cumplimiento del débito u obligación de hacer el amor, es, desde pecado venia o leve hasta pecado mortal o grave, con su castigo correspondiente ante Dios. Por tanto no hacer el amor es pecado.

La iglesia evoluciona y crece en la teoría y en la praxis. El pueblo es iglesia; también Dios se hace oír por él, en sus necesidades y desesperaciones, en no pocos acontecimientos. La iglesia docente o que enseña, tiene la obligación de oír a Dios por boca de su pueblo. El papa Juan Pablo II manifestó sus preocupaciones por la tasa de natalidad muy baja en Italia, por esto, apoyó la impresión del libro citado. Ojo la tasa de natalidad en Veracruz va a la baja.

Respecto del pecado original en este libro se afirma que nada tiene que ver con el sexo. Y así es, porque lo acontecido en el paraíso, fue una desobediencia, no la relación sexual. Dios no puede castigar lo que creó para la procreación de los hijos y sus hijos a la vez, somos hijos de Dios.

La iglesia piensa en el amor humano, en la felicidad de las parejas, y por esto está de acuerdo en que dicho libro se exhorte a luchar contra la impotencia y la frigidez, haciendo el amor con más frecuencia. Respecto de la impotencia ya hay algunos medios científicos, como la bomba de vacío.

Actualmente, la intimidad física ha cambiado en su contenido y estilo. Este libro-guía sexual, es pecado no hacerlo, pone de manifiesto que la iglesia no es enemiga de la carne cocinada con el amor, que ella ha defendido la nobleza de la sexualidad y que sacerdotes y obispos deben considerarla como no pocos colegas la consideran: Un tesoro de la humanidad.

La iglesia respecto de este tema tan candente, el más sabroso manjar de Dios para sus hijos, no significa solamente prohibición de anticonceptivos o advertencia contra los pecados de la carne. La iglesia hoy es promotora del sexo dentro de lo permanente, dentro del matrimonio. Los exhorta a no ser parejas de un solo hijo sino de tanto cuantos puedan mantener y educar también, como hijos de Dios. Matrimonios de un solo hijo generalmente significan mucho egoísmo.

El libro guía tiene muchos pasajes tomados de las declaraciones del Papa Juan Pablo II sobre el sexo, pronunciamientos de cardenales que definen “un sano materialismo católico”. Se nota que quieren estar un poquito más cerca del amor humano sexual apasionado dentro del matrimonio y así muchos obispos y sacerdotes. Ya es un algo.

Este libro, dijo un entrevistado del Vaticano: “Sale porque mucha gente cree que la Iglesia aborrece la sexualidad, lo que evidencia que la mayoría de la gente no está al tanto de las cosas positivas que la Iglesia tiene que decir sobre la intimidad física”.

Repito, lo que se dijo líneas antes, no es que la Iglesia no se haya preocupado por dar a conocer lo que piensa sobre el tema. Los documentos, el derecho canónico, están ahí. Lo que sucede es el recato infantil o adolescente o inmadurez o ignorancia de muchos eclesiásticos a todos los niveles en el mundo. Esta es una de las causas principales de desconocimiento sobre el tema.

Los autores del libro son dos laicos, teólogos italianos, Roberto Beretta y Elizabetta Broli. Aceptan que algunas personas podrán hallarlo un poco directo. Esto no los preocupa porque después de la lectura, al menos tendrán una imagen equilibrada de lo que la iglesia realmente piensa sobre el sexo. “Hacer el amor dentro del verdadero, amor-unión permanente, es hacer méritos ante Dios. Ganar el cielo. O

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